Having the State as Doctor and Jailer

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In Colombia and many other countries, despite the knowledge gained about Covid-19 as the pandemic progressed, governments have continued to use public policies to restrict our freedoms. With the knowledge we have about the virus today, the continued enforcement of quarantines is laughable and counter-productive for any country and especially more harmful to developing countries like Colombia.

For most countries, quarantines have been the most used public policy, limiting our already-limited freedom in these modern times, in which states intervene in all aspects of our lives.  And yet, we have found enough studies that demonstrate the inefficiency of quarantines and especially the strictest ones.

A paper by Chaudhry et al. (2020) found that although quarantines reduced transmissions, no relationship was found between restrictive quarantines and a decrease in critical cases or mortality. Another study by Kuhbandner (2020) dismisses quarantine measures in Germany, arguing that cases declined before quarantine measures were taken for reasons such as changes to the way infected people behaved and the importance of the season in transmission.

Another aspect to take into account is the economic and social realities of many developing countries, in which the labor force is mainly informal. That is to say, a large proportion of workers depend for their income and the welfare of their families on their ability to work in the streets, not to mention all the shops and businesses that also had to close because of these arbitrary measures. Only by combining the data from March to September 2020, the loss of income in Colombian households amounted to 26 trillion Colombian Pesos (7 billion US Dollars) and thanks to the less restrictive measures of isolation, a slight rebound of the economy was achieved in the first months of opening (ANIF, 2020).

Another clearly detrimental measure was the closing of gyms. These really act as health centers, strengthening our health and body. Since studies have shown that physical activity at least once a week is related to lower chances of hospitalisations for cases of COVID-19, mainly by strengthening the muscles (Maltagliati S, et al.,2021).

In summary, quarantine measures may have been more justified in times of uncertainty, such as the early stages of the pandemic. But with all the data collected and studies demonstrating the inefficiency and costs both economically and in relation to our already limited freedoms, quarantines cannot be permanent and recurrent solutions of public policy. They seem to be an increasingly less credible excuse for a growing and suffocating state.


Tener el estado como doctor y carcelero

En Colombia y muchos otros países a pesar de los conocimientos aprendidos y sobre el covid-19 han seguido utilizando políticas públicas para restringir nuestras libertades con cuarentenas estrictas que con la información que tenemos hoy en día resultan irrisorias y contra producentes para cualquier país y especialmente más perjudiciales a países en vías de desarrollo como Colombia.

Principalmente alrededor de todos los países las cuarentenas han sido la política pública más usada, limitando nuestra ya recortada libertad en estos tiempos modernos en el que el estado interviene en todos los aspectos de nuestras vidas.  Hemos encontrado suficientes estudios que demuestran la ineficiencia de las cuarentenas y especialmente las más estrictas.

En el papel de Chaudhry et al. (2020) aunque las cuarentenas reducían las transmisiones no se encontró relación en cuarentenas restrictivas y descenso en casos críticos o sobre la mortalidad. Otro estudio por Kuhbandner (2020) desestima las medidas de cuarentena en Alemania, argumentando que los casos descendieron antes de que se tomaran mediadas como cuarentenas por razones como las diferencias del comportamiento del virus en los huéspedes y la importancia de la temporada en la trasmisión.

Otro aspecto para tomar en cuenta son las realidades económicas y sociales que tienen muchos países en vías de desarrollo, en la cual su fuerza laboral  es  principalmente  informal. Es decir, una proporción grande de los trabajadores depende sus ingresos y el bienestar de su familia poder trabajar en las calles, sin hablar de todos los locales y negocios que también tuvieron que cerrar por estas medidas arbitrarias. Solamente juntando los datos de marzo hasta septiembre 2020 las perdidas de ingresos en las casas colombianas llego sumar 26 trillón de pesos colombianos (7 billón dólar estadounidense)  y gracias a las medidas menos restrictivas de aislamiento se logró un leve repunte de la economía en los primeros meses de apertura  (ANIF, 2020).

Otras medidas claramente perjudiciales fue el cierre de los gimnasios. Por parte de los Gimnasio estos actúan realmente como centros de salud , fortaleciendo nuestra salud y cuerpo. Ya que los estudios ha demostrado que la actividad física por lo menos 1 vez por semana esta relacionada a menores probabilidades de hospitalizaciones por casos de COVID-19 principalmente por el fortalecimiento de los Músculos (Maltagliati S, et al.,2021).

En resumen, las medidas de Cuarentena pudieron haber sido menos dañinas en los momentos de incertidumbre como fueron los primeros instantes de la pandemia. Pero con toda la información recolectada y estudios que demuestran la ineficiencia y costos tanto económicos como relacionado con nuestras ya limitadas libertades, las cuarentenas no pueden ser soluciones permanentes y recurrente como política pública. Parecen ser cada vez una excusa menos creíble para un estado cada vez mas grande y asfixiante.

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