Minimum Wage – an Anti-Labor Law

(Spanish below)

The average citizen, when thinking about the minimum wage, only thinks of one side of the coin, that of the individual with a permanent job and how much the salary should be increased. We do not see the reality of the unemployed and the unskilled worker. In the Colombian case: the very high unemployment rates of 21.4% in May or almost 16% in September 2020 and the informality that hovers between 47% and 49% in the 23 main cities clearly shows the structure of the economy. The minimum wage law is not designed to defend the poor worker and even less the unemployed or the informal worker. These are formulated to benefit the high wage worker, Big Business, oligopolies, and monopolies influenced by the state.

Tactics like Amazon and Walmart’s to destroy the competition through the marketplace have faded and have taken the political route of state imposition by supporting political lobbies, such as in the United States, to raise the minimum wage enormously. We may think that these companies are in favor of the workers, but the truth is quite different. Through the imposition of a very high salary only the big companies can afford this salary, in the process bankrupting small and medium companies; after this, the big companies can raise their prices harming the consumers and they have caused unemployment due to bankrupting smalls and middle companies.

For example, I want to paint the exterior of my house, which is a relatively simple job, and I have two options: an experienced worker who would charge me 200 dollars or two young people with little experience, each of whom I can hire for 90 dollars. The more experienced worker may be better in many ways than the two young people, but at the end of the day I will end up with the same siding on my house. I would be saving $20 if I hired the two young men, but in this reality I would be branded as exploitative and would be required to have a wage that would prevent this supposed “exploitation”. Arbitrarily, the state stipulates a minimum wage of $120. Youth labor would be $40 more expensive for me than hiring the skilled worker so I would not hire the youth. We are seeing how this is a barrier to entry-level workers and a law that discriminates against the least experienced and productive in the market. Is the minimum wage benefiting the most vulnerable? The answer is no, the system only helps those who are hired who have high salaries and are difficult to be replaced, but not those who are entry-level or those who, because of these regulations, have to leave the market.

Another clearer example that explains how policies cannot be against economic laws is the case of Bernie Sanders. In the previous elections in the USA, the Democratic candidate Bernie Sanders was very focused on raising the minimum wage to $15, so much so that his critics as well as his supporters asked him to implement it. The result was disastrous; the campaign had to do without many volunteers and the people who remained (even though they earned considerably more per hour) ended up having their hours cut, creating a lower salary in the end.

In the case of Colombians, workers suffer with these measures according to a study made by Núñez and Bonilla (2001) that, regardless of the salary range, all workers are more likely to be fired. This has a greater impact on workers who earn less than the legal minimum with really high probabilities between -0.31 and -0.27 percent. It is also a risk for the current not-so-productive worker. Chavez and Sanchez (2016), in their 2013 study, found that those workers at productivity levels similar to the minimum wage had a 3.98 percent rate of probability of moving into informality. Therefore, it is important for citizens to be clear about these negative aspects. Likewise, think tanks and organizations should take public positions with the help of the media to inform and prevent such harmful and ineffective economic policies from being so popular and easy to implement. In order to destroy the populist biases that exist about the supposed “benefits” of minimum wage hikes that are only cheap tools of politicians to get votes and popularity. The solution is to deregulate the market, ease contraction, and lower the tax burden on businesses.

El ciudadano promedio al pensar en el salario mínimo solo piensa en una cara de la moneda, la del individuo con un empleo fijo y cuanto se le debe aumentar el salario. No vemos la realidad del desempleado y del trabajador poco habilidoso. En el caso colombiano: las tasas de desempleo altísimas de 21.4% en mayo o de casi 16% en septiembre de 2020 y la informalidad que rondan entre el 47% y 49% en las 23 principales ciudades demuestra el esqueleto de la economía. La ley de salario mínimo no está pensada para defender al trabajador pobre y menos al desempleado o el trabajador informal. Estas están formuladas para beneficiar al trabajador con un alto salario, las grandes empresas, y oligopolios y monopolios influenciados por el estado.

Tácticas como las de Amazon y Walmart de destruir la competencia por medio del mercado se han desvanecido y han tomado la vía política de la imposición del estado. Apoyando lobbys políticos como, por ejemplo, en los estados unidos de subir enormemente el salario mínimo. Podemos pensar que estas empresas están a favor de los trabajadores, pero la verdad es muy diferente. A través de la imposición de un salario muy alto solamente las empresas grandes pueden costearse este salario quebrando en su proceso pequeñas y medianas empresas, en ese momento ya la empresa puede subir sus precios perjudicando a los consumidores y sin contar el desempleo creado por esta política.

Un ejemplo, quiero pintar la fachada de mi casa que es un trabajo relativamente sencillo y tengo dos opciones; un trabajador experimentado que me cobraría 200 dólares o dos jóvenes con poca experiencia que cada uno lo puedo contratar por 90 dólares. Puede ser que el trabajador más experimentado sea mejor en muchos aspectos que los dos jóvenes, pero al final del día terminare con la misma fachada en mi casa. Yo me estaría ahorrando 20 dólares si contrato a los dos jóvenes, pero en esta realidad con un estado se me tildaría de explotador y se pediría que existiera un salario que evitaría esta supuesta “explotación”. Arbitrariamente el estado estipula un salario mínimo de 120 dólares. Ahora el trabajo de los jóvenes me resultaría 40 dólares más caro que contratar a el trabajador experto por lo tanto no contrataría a los jóvenes. Estamos viendo como es una barrera de entrada y una ley discriminatoria a los menos experimentados y productivos del mercado ¿el salario mínimo acaso está beneficiando al más vulnerable? La respuesta es no, el sistema solo ayuda a los que están contratados que poseen altos salario y difícil de ser remplazados, pero no a los que quieren ingresar o a los que por estas regulaciones tienen que salir del mercado.

Otro ejemplo más claro que explican cómo las políticas no pueden contra las leyes económicas es el caso de Bernie Sanders. En las anteriores elecciones en los estados unidos el candidato demócrata Bernie Sanders estaba enfocado mucho en subir el salario a 15 dólares; tanto fue así que sus críticos como apoyadores pidieron que él mismo lo aplicara. Su resultado fue desastroso, la campaña tuvo que prescindir de muchos voluntarios y las personas que quedaron (aunque ganaran considerablemente más por hora) terminaron teniendo un recorte en sus horas creando que al final tuvieran un menor salario.

En el caso colombiano, los trabajadores sufren con estas medidas según estudio hecho por Núñez y Bonilla (2001) que, sin importar el rango salarial, todos los trabajadores tienen más posibilidades de ser despedidos, esto repercute en mayor medida a trabajadores que ganan menos del mínimo legal con probabilidades realmente altas rondado entre -0,31 y -0,27 por ciento. También es un riesgo para el trabajador actual no tan productivo. Chávez y Sánchez (2016), en su estudio del 2013, encontraron que aquellos trabajadores que se encontraban en niveles de productividad similares al salario mínimo tenían una tasa del 3,98% de probabilidad de pasar a la informalidad. Por eso, es importante que los ciudadanos tengan claro estos aspectos negativos. Así mismo, los centros de Pensamiento y organizaciones tomen posturas públicas con ayuda de los medios para informar y evitar que políticas económicas tan perjudiciales e ineficaces sean tan populares y fáciles de ejecutar. Para así destruir los sesgos populistas que existen sobre los supuestos “beneficios” de subidas en el salario mínimo que solo son herramientas baratas de políticos para conseguir votos y popularidad. La solución es desregular el mercado, facilitar la contracción y disminuir la carga tributaria de las empresas.

Bonilla, J. D., & Nuñez, J. (2001). ¿Quiénes se perjudican con el salario mínimo en Colombia? Coyuntura Social, 87–110. http://hdl.handle.net/11445/1758

Chaves H, C., & Sánchez, F. (2016). Transiciones de informalidad a formalidad y viceversa, productividad y salario mínimo: Evidencia de Datos Panel para Colombia. (Doctoral Dissertation, Uniandes)., 1–39. https://encuestalongitudinal.uniandes.edu.co/es/publicaciones/articulos-publicados

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